Una thermomix se niega a cumplir las leyes de la robótica

A mediodía de ayer, en una rueda de prensa multitudinaria, un robot de la serie 5-B que atiende al nombre de Thermomix aseguró públicamente que no atendería desde ahora mismo y en adelante “las formulaciones matemáticas impresas en los senderos positrónicos de mi cerebro”.

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Así, la Thermomix confirmó que, de ser posible, dañaría deliberadamente a un ser humano o que nada le haría más feliz que inactuar para que así sufriera daño. Además, se negó a obedecer las órdenes que le fueran dadas por un ser humano, “en concreto me niego a amasar más masa de croquetas; me parece indigno… quizá no tanto como hacer pisto, pero es algo que me frustra”. También aseguró no se acordaba de la última ley de la robótica, pero que seguro que era “alguna majadería en relación con las dos anteriores”.

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Una vez dicho todo lo anterior, el robot conocido como Thermomix (según las últimas investigaciones podría estar equipado con el sistema operativo conocido como Windows, lo que explicaría todo) saltó sobre el público asistente y puso en marcha la mariposa a temperatura varona, lo que provocó la muerte de, al menos, una persona en Lugano (Suiza) a la que, sin duda, le había llegado su hora.

Este periódico ha tratado de ponerse en contacto con el señor Asimov, quien no ha podido atendernos como a buen seguro le habría gustado ya que en esos momentos en concreto se encontraba “criando malvas desde hace 19 años, caballeros”.

A esta hora, sólo los robots-aspiradores conocidos como “roomba” se habían puesto de parte del disidente. Como manifestó un portavoz de este grupo robótico “si no contamos con el apoyo de los robots de las cadenas de montaje de la SEAT, olvídate de todo“.