La chica de Santiago Abascal

La chica de derechas del 6 de marzo

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Sabido es que una persona, una cualquiera, usted o yo, es un milagro, una mancha en la estadística cósmica, el centésimo septuagésimo quinto decimal de un resultado matemático muy largo. Para que usted o yo naciéramos, debieron ocurrir una suerte de combinaciones increíbles, como que uno de sus pentabuelos (el que viene después del trastatarabuelo), se liara con su pentabuela en vez de con aquella otra moza de pechos altivos e hirsutos de la que andaba enamoriscado su pentabuelo pero que fue un amor no correspondido porque a la otra le gustaba el boticario aunque coquetease como una lagartona con su pentabuelo (que también era un tanto animal, fíjese lo que le digo).

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La que reposa sobre estas líneas se llama Agustina Trocadero de Simón, natural del barrio madrileño de Prosperidad y dicen, cuentan, se oye murmurar, que fue una de las primeras novias que tuvo Pablo Iglesias, pero que si no cuajó la cosa fue porque ella sentía una irresistible atracción por los tipos con pinta de limpios. Y, claro, le dejó.

Él -cuentan-, despechado y ciego de desamor, se metió en su mazmorra, puso veneno en una manzana, juró que se vengaría de las mujeres de derechas, montó Podemos y se echó de novia a Tania. Bueno, todo lo anterior ocurrió, pero no en ese orden.

Lástima, porque imagínense qué pentanietos hubieran podido tener Agustina y Pablo. Monisimos.

Medidas: ella toma siempre.

Altura: 174 cm.

Peso: Mucho, pero a fin de cuentas, proporcionado.

Aficiones: Ducharse, el desodorante, Los tebeos manga, Los paseos por la orilla del mar, ver Downton Abbey, Los fusiles de asalto semiautomáticos con lanzagranadas y fantasear con tener ocho o nueve hijos.

Hombre ideal:  Iñaki Oyarzabal Santiago Abascal