La chica de Kiko Méndez-Monasterio

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Marisa Marchamalo Bobé, natural de Marinaleda, provincia de Sevilla, notó desde muy pequeña que era una persona de firmes valores. Era… ¿cómo decirlo…? Ella era diferente de los demás niños del CEP “Santa Dolores Ibárruri” en el que estudió con aprovechamiento las materias de primaria e infantil.

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Al llegar al Instituto de Secundaria “Beato José Bono”, y en pleno Festival de las Fiestas Invernales (antes conocido como Festival de Navidad), se decidió a dar un paso al frente y confesar ante un público atónito que le gustaba ser guapa, le apetecía llevar armas y sentía una poderosa atracción por un sistema de economía de mercado basado en el principio del esfuerzo.

Armados con rastrillos y antorchas encendidas, miembros del Sindicato Andaluz del Trabajo (sic) trataron de asaltar la casa de los padres de la pequeña Marisa, pero como era demasiado esfuerzo y nadie les iba a firmar una peonada, desistieron pronto, lo que permitió al padre de la niña mandarla en el primer tren correo en dirección a Madrid con una caja de magdalenas, una gallina viva y 1.500 pesetas.

Hoy, la pequeña ya no es pequeña, trabaja en negocios.com y es una mujer feliz. Orgullosa de ser de derechas.

Medidas: 110-60-90

Altura: 172 cm.

Peso: Puede levantar un cerdo cebado con una sola mano.

Aficiones: Los piropos, El tiro olímpico, Las novelas del Oeste, Entrar en los chinos y preguntar si tienen comida para zarigüeyas, Los atardeceres de tintes rojizos, El helado, Ver El Gato al Agua.

Su hombre ideal: Kiko Méndez-Monasterio.