Un tertuliano asegura en directo que no tiene una opinión sobre un asunto concreto

Ayer, en el transcurso de “Al Rojo Vivo“, la tertulia matutina de La Sexta, el presentador invitó a sus tertulianos a dar su opinión personal sobre el anteproyecto de ley de cría del somorgujo transiberiano en malla de terracota. La animada charla que se montó sobre el tema, y en la que la mayoría de los contertulios expresó su insatisfacción por “la postura inmovilista del Partido Popular en este asunto”, fue interrumpida de forma seca por uno de los tertulianos al asegurar que “no tengo datos sobre la materia de la que se habla, por lo cual procedo a callarme”.

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El presentador, el bueno de García-Ferreras, colérico, procedió en ese mismo momento a abandonar el plató mientras gritaba: “Así no se puede trabajar, me vuelvo al Real Madrid”. Gritos de rabia y de estupor llenaron el estudio. La violencia se desató en los pasillos de la emisora, y una de las redactoras del programa, embarazada de siete meses, dio a luz sobre la mesa de control a una criatura de 2,700 kilos a quien puso por nombre Josep Lluis y fue apadrinada por sus tíos, los señores de Bertrán.

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La centralita se bloqueó con miles de llamadas amenazadoras y el director general de la cadena tuvo que agarrar el micrófono y llamar a la calma a la sufrida población. Rumores sin confirmar aseguraban, a esa hora, que los blindados de la División Brunete habían tomado las calles del pueblo toledano de Madridejos. Cuando apenas habían pasado diez minutos desde la increíble revelación del tertuliano, fuerzas de élite de la Policía Nacional penetraron en el plató de la cadena y se llevaron detenido al comentarista hasta la Audiencia Nacional, donde el juez Ismael Moreno tuvo que interrumpir el posado que realizaba para un pintor y ponerse al frente de la maquinaria judicial del Estado. “No tendré piedad” –aseguró el ilustre magistrado.Sin embargo, y pese a la diligente actuación de los distintos poderes gubernativos, la situación en la calle era de absoluto caos. La violencia se adueñó de la capital y una turbamulta histérica procedió a reducir a cenizas la casa del tertuliano, situada en una elegante urbanización de la zona norte de nueva creación. Al final, sólo un mensaje televisado de S.M. el Rey Felipe VI (a.q.D.g.m.a) vestido con el uniforme de capitán general de los Ejércitos consiguió restablecer la calma.

A estas horas, y según ha confirmado un portavoz del Ministerio del Interior, se ha restaurado la tranquilidad dominaba las ondas. Todos los tertulianos de todas las emisoras de radio y televisión han vuelto a opinar de todo. El presidente del Gobierno, reunido en gabinete de crisis con la vicepresidenta ha ordenado a las Fuerzas de Seguridad que se retiren de las emisoras.