La historia de Marisol “Peludita” Troncoso de Oreja

chica_derechas_gonzalo_altozano_Gallina_Ilustrada

PUBLICIDAD

Marisol Troncoso de Oreja (Azuqueca de Henares, 1989), no nació siendo una chica como las demás. Desde el comienzo, ella tuvo mucho pelo. Por todo el cuerpo. Un vello corporal duro, áspero y zaíno. Aquella maldición, y su afición desmedida por las grasas saturadas, le llevaron pronto a pesar 250 kilos y a parecer un chimpancé pigmeo, lo que viene siendo un bonobo de las densas selvas húmedas de África. Y claro, se hizo de izquierdas. Para estar más cómoda con su cuerpo, más que nada.

PUBLICIDAD

Pero un día que se levantó de una acampada en la Puerta del Sol, la joven chimp… la joven Marisol tropezó con un hombre extraño que vestía un traje blanco, zapatos blancos, sombrero blanco, dos alas gigantescas que le salían de la espadas y que desprendía una luz blanca, como el destello de miles de estrellas pequeñitas.

La pequeña Marisol se volvió hacia sus compañeras del Frente de Resistencia Peluda y les dijo: “¿Vosotras veis lo que yo?”. Ellas mascullaron que no y Marisol se volvió hacia el hombre y le espetó: “¿Tú k ase, establecer un heteropatriarcado machista o k ase?”.

El hombre sonrió y le alargó un talonario de vales para 150 sesiones de depilación láser en una clínica especializada capaz de alcanzar resultados visibles desde la primera sesión y además estimular la formación de colágeno en la piel, consiguiendo un aumento de la suavidad y la tersura.

Marisol miró al tipo, miró a sus compañeras que se desparasitaban unas a otras, tomó el talonario de vales y se fue yendo despacito, sin mirar atrás, hasta la clínica.

Un año después, mientras esperaba la última sesión en la clínica masticando una zanahoria (dieta estricta), Marisol reparó que en el revistero había en un ejemplar del mítico semanario Alba, lo abrió con un suspiro y se encontró cara a cara con la fotografía de su legendario director, Gonzalo Altozano García-Figueras.

gonzalo_altozano_Gallina_Ilustrada

Marisol Troncoso, en ese momento, decidió que jamás sería otra cosa que una mujer de derechas y que jamás sería de otro hombre sino de Altozano.

Y por eso nos ha mandado su foto de cuerpo entero y dos pistolas a modo de alegoría de la libertad (?), con ruego de su publicación, para que le digamos a Gonzalo Altozano, donde quiera que esté, que Marisol quiere conocerle en profundidad; que le han hablado muy bien de él…

Bueno, tampoco tan, tan bien; pero bastante bien.

Medidas: 100-60-90

Peso: tiene uno en el baño.

Aficiones: El exilio cubano, Los cortos calificados X, Las chuches de tiendas caras, Cuento de Navidad, Admirarse en el reflejo de las ventanas, Facilitar que los amigos puedan irse de vacaciones nueve días en verano, La Hispano-Maltesa, Jugar al minino (como el Teto, pero haciendo el pino), Llegar una semana antes a las citas, Correr, Decir que ha corrido, Decirlo mucho, Insistir en lo mucho que ha corrido, No parar de decir que ha corrido.

Hombre ideal: Gonzalo Altozano García-Figueras