El Ministerio de Empleo recomienda a los inspectores de Trabajo que no digan que lo son si quieren aparearse

Una nota interna y confidencial de la Subdirección General de Recursos Humanos del Ministerio de Empleo y Seguridad Social a la que ha tenido acceso este periódico asegura que “ante el aluvión de quejas que se han venido recibiendo en esta Subdirección sobre las dificultades que los miembros del Cuerpo Superior de Inspectores de Trabajo y los del Cuerpo de Subinspectores de Empleo están encontrando para ir a un bar y ligarse a una churri o un chulazo, esta Subdirección recomienda EN NINGÚN CASO mencionar su pertenencia a alguno de los citados cuerpos de la función pública ya que las posibilidades de aparearse son nulas, como lo demuestra el informe confidencial del Servicio de Estadística del Ministerio que asegura que el sex-appeal de un inspector de Trabajo alcanza una puntuación máxima de 2 sobre 10 y solo cuando el ejemplar al que se quiere acceder lleva una ingesta etílica de siete copas, o más, y antes se cepillaría a un austrolopitecus congelado”.

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La nota de la Subdirección de Recursos Humanos recomienda a los inspectores decir que se es tanatopráctico de una funeraria o castrador de cerdos, en cuyo caso las posibilidades de aparearse en las primeras 100 citas sube un 8.700 por cien respecto a la confesión de que se es inspector de Trabajo.

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En otro orden de cosas, pero sin salir de la res pública, la ministra de Empleo, la popular Fátima Báñez, ha confirmado que seguirá mandando inspecciones de Trabajo a las empresas que pasen por graves apuros económicos objetivos y que sigan resistiendo para animarlas a, estooo, para animarlas a, buen, pues, ah, uh, eh, para animarlas a, eso que, pues, ñaca, eeeeeh, animarlas aaaaa, vamos, animarlas, lo que se dice animarlas, animarlas, no.