Una epidemia de infantilismo causa estragos en el Partido Popular

Algunos la atribuyen a la Primavera, otros hablan de un exceso de triglicéridos en la dieta… lo cierto es que la cúpula del Partido Popular está siendo víctima de una ostensible regresión a la infancia.

PUBLICIDAD

Primero fue Soraya Sáenz de Santamaría quien compareció el pasado viernes al término del Consejo de Ministros vestida con el pichi y los pololos del colegio de las Carmelitas de Valladolid.

PUBLICIDAD

El lunes, Margallo y Morenés fueron fotografiados jugando animadamente al truquemé en los jardines de La Moncloa, y el miércoles, el propio presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, flanqueado por Esperanza Aguirre y Cristina Cifuentes, candidatas populares al Ayuntamiento y a la Comunidad de Madrid, salieron a darse una vuelta en bici y a comerse unos helados, que hubieron de ser abonados por los miembros de su escolta, porque ellos nunca llevan un duro encima.

¡Weeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeee!
¡Weeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeee!

A este respecto, hoy se ha sabido que en la madrugada del pasado sábado, Mariano Rajoy se hizo un fuerte con los almohadones del sofá del salón y juró que no saldría del fuerte hasta que el servicio no reconociera que él evitó el rescate y que tomó medidas impopulares, pero necesarias.

Experto consultados aseguran que la dimisión de Ruiz-Gallardón, aunque alejada en el tiempo, podría ser el comienzo del brote de infantilismo popular.