Niña de siete años demanda al Ratoncito Pérez por estafa

Según el texto de la demanda al que ha tenido acceso este periódico, el relato de los hechos ocurrió cuando “El pasado martes, a una niñita de cinco años se le cayó un diente, su primer diente de leche. Ella, tan contenta, y aleccionada por sus padres, colocó el trozo de marfil debajo de la almohada y a la mañana siguiente se encontró con que el diente (una de las paletas superiores) había desaparecido y en su lugar había una hermosa, redonda y brillante moneda de dos euros. Con gran alegría, la niñita se levantó de la cama y corrió a enseñarle la moneda a su abuela paterna, que casualmente se encontraba en el comedor desayunando tostaditas de régimen con mucha fibra para favorecer el tracto gastrointestinal”.

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Según el mismo relato de los hechos, a continuación se produjo el siguiente diálogo:

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¡Ay, nietecita! Aún me acuerdo de lo que el ratoncito Pérez me dejaba a mí: una peseta o dos… unos lápices de colores Alpino… una muñeca recortable… una bolsita de canicas… unas tracamacas…una carioca…

–¿Todo eso, abu…?

No, hija, no: una de esas cosas. Y una vez parecía que no me había traído nada: Deshicimos la cama, dimos la vuelta al colchón. Al final, vino mi madre, y ella encontró dos pesetas de papel dentro de un zapato.

–¿Y dos pesetas era como dos euros…?

Con dos pesetas yo podía subirme a las barcas en las Ferias, comprarme un chupón, un regaliz de palo y otro normal, probar suerte en el barquillero como tres o cuatro veces y comprarme un tebeo.

–¿Y con dos euros yo puedo hacer todas esas cosas?

Hmmm, ajá, eeeehhh. Uf, qué tarde se me ha hecho…

Y fue entonces cuando la niñita interpuso la demanda en la Audiencia Nacional al considerar que el valor de lo sustraído (el diente de marfil) es muy superior al valor de la cosa entregada en “compensación”.

El despacho de abogados Garrigues Walker, encargados de la defensa del roedor, ya se ha apresurado a pedir el archivo del caso, al señalar que “es de todos conocido que nuestro cliente es una rata”.