La monja Forcades asegura que ella nunca ha sido casta. “Ni un poquito”, ha reiterado

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Ayer, durante una sentada festivo-reivindicativa en un auditorio de Manresa, la monja contemplativa feminista, independentista e izquierdista Teresa Forcades (Barcelona, 1966), declaró con energía que “yo jamás he sido casta, ni un poquito” a lo que siguió un tremendo silencio sólo roto por la risita ahogada de una de las periodistas presentes, en concreto Rosita Grajeras-Mosén del digital faunamanchega.com.

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De inmediato, y como quiera que la risa de la reportera era constante, perturbadora y contagiosa, la ex monja Forcades pasó por un momento de turbación y enfado, gritando a la reportera que no se refería “a eso“.

“¡Frescachona! ¡Que no te rías!”. Pero las palabras de la ex religiosa no hicieron sino aumentar las risas de Grajeras, que aunque se tapaba la cara con las manos no podía reprimir los espasmos, y además daba pequeños saltitos en el asiento. Otras sonrisas se fueron expandiendo por el auditorio, al principio como muestra de simpatía por la tierna escena. Instantes después la hilaridad se contagió por completo, quizá por el hecho de que la ex católica incrementaba su irritación, y se ponía algo amarilla con pintas rojas, como una senyera.

Forcades llegó a increpar a los periodistas, mientras trataba de clarificar su declaración: “Que estaba hablando de otra cosa… que siempre pensáis en lo mismo… ¡Que sí que lo soy, coño! ¡Que sí que soy casta en eso!… ¡Inmaduros, que sois unos inmaduros!”.

La deplorable escena vio su fin cuando la ex creyente se marchó no sin antes despedirse de los reporteros con el dedo palabrota extendido.