Un yanqui, feliz de volver de Pamplona a su casa de Minnesota con un segundo ojete

William Randolph Goericke, de 21 años, natural de Patterson, en Minnesota, ha relatado a la prensa local de su pueblo su “júbilo sin fin” tras regresar a casa con un segundo ojete a poca distancia del original fruto de la cornada de 30 centímetros de trayectoria ascendente que el toro “Jodemivida” de la ganadería Ahiteden, le dio el pasado martes en la línea biisquiática (en la zona posterior al perineo) durante el transcurso del primer encierro de los sanfermines.

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PRIMER ENCIERRO

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Goericke, confirmó que la lectura de ‘Fiesta’ (la novela del notable autor estadounidense Ernest Hemingway), había sido la llama que había prendido en él la urgente necesidad de viajar a Pamplona (España) y matarse a kalimotxos para luego colocarse a primera hora de la mañana con un periódico enrollado y un móvil delante de un mamífero artiodáctilo de la familia de los bóvidos de 540 kilos de peso y cuernos puntiagudos del tamaño de los que lleva Belén Esteban y que va lanzado en carrera pensando en matar a todos los humanos.

“No veas lo que voy a fardar en el pueblo cuando les enseñe mi segundo ano a todossss…  oooo puede que, a lo mejor, no”, aseguró el joven yanqui cayendo en un mutismo fruto de la comprensión de la gilipollez que había dicho, pero que aún así, confió en que el nuevo sistema nacional de salud puesto en marcha por el presidente Obama, le financie el papel higiénico extra que va a tener que comprar.

Este periódico ha conseguido declaraciones en exclusiva del morlaco “Jodemivida”, quien poco antes de ser lidiado en forma, dejándose una oreja por el camino, aseguró que “lo que pasa es que es ver a un yanqui, con su piel sonrosadita, su aroma a pedal, sus bucles dorados llenos de roña de potar en el suelo, y me ciego, pim, pam, toma, dale, un non-stop, ahí, to’loco, buah, chaval”.

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