Decepción en la Guardia Civil ante el mucho lirili y el poco lerele de los independentistas catalanes

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Diputados del Parlamento de Cataluña en plan revolucionario. Super revolucionario. A lo Braveheart. Agudeza visual: encuentre a la marginada a la que no le ajuntan pero que trata de integrarse en el selfie levantando el dedito en plan aprobación

Mucho gritito de viva la república catalana, mucho puño en alto, mucha gafa de pasta, mucho vestido vaporoso, mucha mecha de peluquería, mucho lirili, pero poco lerele”. Así concluye un informe de los servicios de información de la Guardia Civil desplegados en el Parlamento de Cataluña durante la sesión de ayer. “Esperábamos mucho más de los independentistas catalanes, pero no han tenido lo que tenían que tener”, ha confirmado una fuente de la Benemérita volviendo a meter las esposas en su funda. “A ver qué hacemos ahora con las 72 celdas de la Modelo de Barcelona que hablamos reacondicionado con todas las comodidades posibles dentro de lo que viene siendo una cárcel” en el caso de que se les ocurriera realizar una Declaración Unilateral de Independencia “o similar”.

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Según los agentes de la Guardia Civil, “los independentistas de JxSí y de la CUP se limitaron a recoger el acta de diputado y rellenar los papeles para cobrar la nómina, más los complementos, a final de cada mes”. A este ejercicio se adhirió, “con entusiasmo”, la nueva presidenta del Parlamento, Carme Forcadell, que recibió con agrado la noticia de que cobrará un mínimo de 50.000 euros anuales el resto de su vida por el hecho de haber puesto su culo en una silla y haber balbuceado un discurso.

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Los agentes desplegados esperaban, según relataron a este periódico, un gesto mínimo, algo como una pequeña desobediencia, que alguien arrancara la bandera española y la arrojara de la tribuna, cualquier cosa, no sé, lo que sea, algo, o sea, algo…

En fin, pues nada, vamos a por los Pujol”. Y ahí que se han ido.