Fabricantes de armas desviaron millones de dólares a las cuentas de la Federación de Cuñados

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Hoy se ha conocido que las famosas campañas de las Federación de Cuñados: “Un misil BGM-109-B-2 tomahawk les metía yo por el culo”, “Si yo tuviera un carro de combate Leopard 2A5 con sistema híbrido de navegación, telémetro láser y un cañón rheinmetall de 120 mm L/55 de ánima lisa, preparado para disparar munición mejorada, no iban a tener desierto para correr esos desgraciaos de moros de mierda” y “Menos mal que nos queda Putin”, han sido pagadas con fondos del poderoso lobby de la Industria Armamentística, que engloba a las principales empresas tecnológicas de armamento como la Agencia de Proyectos de Investigación Avanzados de Defensa (Darpa, siglas en inglés) y el consorcio estadounidense Industrias Stark.

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Según la información que maneja este periódico, “durante los últimos años, cada cuñado podría haber recibido entre 30 y 50 euros por cada frase dicha en el transcurso de una paella dominical, justo entre el engulle de pacharán y antes de eructar”.

Desde la Federación de Cuñados, cuya presidencia de honor la ostenta el conocido periodista Federico Quevedo y cuyo premio anual ha recaído este año en el presidente de Cantabria, Miguel Ángel Revilla, se ha negado cualquier relación con el consorcio internacional de armamento, así como la recepción de millones de euros en donativos “ilegales”. Según un portavoz de la FedeCu: “Es la mayor tontería que he escuchado en mi vida. Nosotros somos así de naturales, no necesitamos donativos. Los cuñados somos un producto genuino con clase, como la que tiene un magnífico y-no-tan-caro submarino lanzamisiles de crucero SSGN de la Clase Ohio”.

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