La negativa del PSOE a empalar a Toni Cantó, principal causa de la ruptura con Podemos

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Empalamiento, lapidamiento, inmersión, crucifixión, desuello, descuartizamiento… Todas son dignas de admiración. Pero dejadme, ay, que yo prefiera la hoguera, la hoguera, la hoguera… La hoguera tiene, qué sé yo,  que sólo lo tiene la hoguera… (Letra del antiguo himno de la desaparecida formación UPyD).

Poco a poco se van conociendo más detalles sobre los motivos que llevaron al PSOE a romper las negociaciones con Podemos pactar en precario con Ciudadanos. Según ha podido saber este periódico, los socialistas se negaron a plegarse a la exigencia de Podemos de “empalar a Toni Cantó en un plazo máximo de tres meses desde la investidura”, así como conceder el premio Princesa de Asturias de la Concordia a título póstumo al ex presidente venezolano Hugo Chávez, follarse a un cerdo (a lo Black Mirror), llevar la capitalidad a Teherán, convertir el Museo del Prado en pisos sociales para desahuciados, cambiar a Felipe VI por Letizia I y fundir los leones heteropatriarcales del Congreso para poner en su lugar las esculturas de dos leonas activistas menstruales veganas lesbianas libertarias asaltacapillas feministas vestidas con camisas de cuadros y entraditas en carnes (con leggins).

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Ante esas líneas rojas trazadas en las discretas negociaciones con Podemos, el PSOE, a través de su portavoz, Antonio Hernando, confirmó su negativa rotunda a empalar a Toni Cantó (“fuimos muy fans de Siete Vidas“), aunque se mostró favorable al resto de las peticiones.Por eso, Hernando solicitó a los negociadores de Podemos un par de días para someter las propuestas a la aprobación del Comité Federal socialista (“que van a decir que sí, si les tenemos comiendo de la mano, sobre todo a Susana”), lo que fue rechazado por la formación morada.

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Aquí, el padre intelectual de la propuesta que ha supuesto la ruptura de relaciones entre socialistas y comunistas: el bueno de García Castaño, hoy secretario del Grupo de Podemos (Ahora Madrid) en el Ayuntamiento de Madrid, y ex diputado (antes de escribir el tuit, por si algún lector -obispo o similar- corre a disculparle por ese pecadillo de juventud) de la Asamblea de Madrid.

Según fuentes cercanas a las negociaciones, fue Íñigo Errejón el que amenazó en ese momento con comenzar una cuenta hasta diez y que si al llegar a diez no estaba todo firmado, cerrarían las puertas y las ventanas y llamarían al diputado de las rastas (“y si eso, ya se encarga él solito de seguir con esta negociación”).

En ese instante, los diputados socialistas presentes en la mesa de negociación activaron el protocolo secreto de lucha química y bacteriológica, se colocaron máscaras antigás que sacaron de sus carteras y salieron a toda prisa de la sala, pasando por encima del líder de IU, Alberto Garzón, que se había interpuesto con su cuerpo menguado en la puerta suplicando entre lágrimas que no se marcharan.

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