Ya no hará falta ir hasta la catedral de la Almudena para ver lo fea que es por dentro

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Diputada de Podemos, vestida como recién salida del Congreso, haciendo cálculos sobre la cantidad de gasolina que hará falta para quemar el asunto.

Google ha confirmado que ya se puede realizar una visita virtual del interior de la catedral madrileña de Santa María de la Real de la Almudena gracias al sistema Google Street View. En el comunicado, el buscador estadounidense asegura que “Ya no hará falta desplazarse hasta allí, con el engorro que supone aparcar en la zona de Ópera, para poder ver lo horrorosa que es la catedral por dentro, con esa mezcla de neoclasicismo protestante y neogótico artificial y esas pinturas neobizantinas del fundador del Camino Neocatecumenal, (neo)Kiko Argüello, que son como para arrancarse los ojos, echarse ácido en las cuencas, remover con un cuchillo afilado, sacar los restos que pudieran haber quedado con un cucharón de helado, y así dejar de sufrir”.

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¡Uah, uaaaah, uaaaaaaaaaaaaah, mis ojos, mis ojos!

Las primeras reacciones no se han hecho esperar, y en un comunicado remitido desde la ONCE se tacha a esta información de exagerada. “Nosotros no lo vemos tan mal”, ha asegurado un portavoz de la Organización Nacional de Ciegos. En senso contrario, la Asociación de Ópticos Diplomados de España ha manifestado su profunda alegría por el aumento exponencial de desprendimientos de córnea, glaucomas, conjuntivitis, presbicia, degeneración macular y un largo etcétera “que a buen seguro derivarán de la contemplación estática del interior del templo”. Como anécdota simpática, el comunicado termina con las palabras “Nos vamos a forrar, tío”, que, por lo que parece, no fueron eliminadas del primer borrador y ahí se quedaron.

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Desde la Federación de Decoradores de Interiores de España se ha reclamado que se instale un aviso en la aplicación en el que se advierta que las imágenes son extraordinariamente duras y que pueden herir la sensibilidad artística de los espectadores.

Este periódico ha tratado de ponerse en contacto con la Archidiócesis de Madrid, pero nos han arrojado agua bendita, han sacado un crucifijo y nos han empezado a gritar no sé qué de “atrás, atrás”, y “abandona ese cuerpo”.

Ya, si eso, llamamos otro día, que hoy parece que están de los nervios.

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