Ante el repunte de divorcios, la Iglesia recomienda ir al Ikea durante el noviazgo

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La cara de felicidad de ella, los hombros desmayados de él, esos pantalones cortos de cuadros, las chanclas, el pasillo 154 sección “E”, el infierno, la desesperación, el fin de los tiempos…

“El noviazgo es un tiempo de conocimiento para llegar a la convicción de que uno está hecho para el otro y que ambos podrán llevar de manera plena y normal su matrimonio para el resto de sus vidas, por lo cual es conveniente e incluso necesario que los novios recorran juntos un Ikea un sábado a eso de las doce de la mañana de un mes de mayo cualquiera, previa localización de un sitio para aparcar a no más de dos kilómetros de la entrada principal. Del mismo modo, es recomendable que él vaya con una resaca importante por haber salido con los amigos hasta las cuatro o cinco de la mañana y que ella esté en esos días del mes en los que una se siente mujer. Es importante que ambos, resacoso fiestero y menstrual de los nervios, se sometan a la prueba de pedir a un empleado que les diseñe una cocina completa y que les saque el catálogo completo de cenefas y otros elementos ornamentales supra-encimera. Tampoco deberá faltar la visita a la cafetería para que él pueda hacer masa para paliar los efectos de la resaca con un plato de arenques suecos. Si al final del largo camino -y aquí es donde debemos exhortar a los novios a que no tomen atajos por la zona de velas aromáticas-, la pareja compra bienes muebles (incluida escobilla de baño Mörtegaard y portarrollos Kögenirjd) por valor de apenas 19,95 euros y no salen con ganas de arrancarse la piel a tiras y bailar, uno, sobre la tumba del otro, las probabilidades de éxito en el matrimonio son un 65 por ciento superiores a las de los que van al Ikea después de haberse casado”.

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Estas son las recomendaciones del documento “Exhortatis Sacrificium Diabolum Ikeas” redactado por el Consejo Pontificio para la Familia después de que la cifra de divorcios entre casados por la Iglesia se haya disparado tras la apertura de diez nuevos centros de Ikea en toda Europa en lo que va de año.

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Ante la alarma creada entre los novios que viven en poblaciones en las que no se dispone de un Ikea a menos de 200 kilómetros, un portavoz de la Curia ha confirmado que: “Se puede convalidar la ‘experiencia Ikea’ yéndose ocho días de vacaciones a Punta Cana a un hotel todo incluido con amigos de ella o, también, golpeándose uno a otro con calcetines sudados durante cuatro horas, a libre elección de intensidad y fuerza”.

“El caso es ponerse a prueba y no llegar ciego al matrimonio, que luego, hala, a las primeras de cambio o en plena crisis de los 40, adiós, buenas tardes”, ha concluido el portavoz, que se ha disculpado por no poder seguir atendiéndonos ya que tenía clase de guitarra de misa, una tradición recuperada felizmente por el Papa Francisco, “que es muy fan de las guitarritas”.

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