Todo dispuesto para saber si será Soraya o Casado quien decepcione a los votantes del PP

Pablo Casado (izquierda) y Soraya Saénz de Santamaría (derecha, sosteniéndose la cabeza con dos dedos rematados en punta -con el daño que eso hace- y poniendo cara de mala como de haber sido la jefa del CNI) 

Dos candidatos afrontan con entusiasmo la titánica tarea (de Titánic, no de titán), de preservar el legado de Mariano Rajoy y continuar decepcionando a sus afiliados y votantes como ya es tradición en la formación popular a lo largo de todo el siglo XXI.

PUBLICIDAD

La primera, y a día de hoy la que más posibilidades tiene por aquello de que es mujer (!): Soraya Sáenz de Santamaría (Valladolid, 1971), ex vicepresidenta del Gobierno de Rajoy, ex vicepresidenta de la Generalitat de Cataluña y elegida mujer más sexy de España por los lectores de la revista “Ciegos”.

PUBLICIDAD

El segundo, Pablo Casado (Palencia, 1981), ex vicesecretario de Comunicación de la Ejecutiva de Rajoy, ex presidente de Nuevas Generaciones y máster en algo por la Rey Juan Carlos y en otra cosa por la de Harvard-Pozuelo.

Ambos, sin experiencia ninguna en el sector privado -salvo para conseguir donaciones-, se disputan mañana con entusiasmo el cargo de presidente de una formación sostenida por cientos de miles de afiliados que cada día desde 2004 (por lo menos) se levantan tratando de asimilar que no son de derechas, sino de centro-liberal-reformista-modelogestionario-democristianoronaldo.

Los casi 3.000 compromisarios del PP que mañana, sábado, votarán en secreto por uno de los dos candidatos, tendrán la responsabilidad de decidir quién de los dos deberá afrontar la gesta hercúlea (de Hércules de Alicante, no de Heracles), de mantener todo lo malo que haga el actual Gobierno socialista, que según todas las proyecciones basadas en pasadas experiencias de gobiernos socialistas, será mucho, horrible y, probablemente. nos cueste un pastizal salvaje.

En esta contienda por saber quién de los dos, Soraya o Casado, cobrará un sueldo estupendo por continuar la hermosísima tradición popular de decepcionar a sus votantes, el Consejo Editorial de La Gallina Ilustrada, reunido en un bar de Chueca Malasaña ha decidido por unanimidad no tomar partido por ninguno de los dos candidatos desde el convencimiento íntimo de que lo peor en la vida política no es ser gilipollas (que ya sabemos que lo somos), sino parecerlo.

> Otras noticias populares: