Comunistas, socialistas y nacionalistas no dan con el candidato ideal para despolitizar RTVE

Sí. Estos son los que quieren despolitizar RTVE. ¿Hace calorcito, eh? Pues no es por el verano, sino por el bochorno

Tras siete intentos, la alianza parlamentaria entre socialistas, nacionalistas y orcos de Mordor comunistas que permitió la llegada de Pedro Sánchez a La Moncloa, al avión Falcon y al corazón de todos nosotros (más o menos, a lo mejor ahí he exagerado) sangra por la herida de no haber podido encontrar todavía al candidato ideal para la urgentísima tarea de despolitizar Radio Televisión Española.

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La tarea de encontrar al candidato ideal, para la que Pablo Iglesias, líder de Podemos, se ofreció voluntario y así descargar de trabajo al presidente Pedro Sánchez para que pudiera ocuparse de desenterrar cadáveres, uno en concreto, ha resultado hasta ahora infructuosa por más que Podemos haya intentado convencer a nacionalistas y socialistas de que un periodista de extrema izquierda sería ideal de la muerte para despolitizar un ente público financiado sólo cn dinero público que cuenta con más de 6.000 trabajadores, la inmensa mayoría de los cuales, por cierto, son de izquierdas.

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En aquellos primeros intentos capitaneados por Podemos, Iglesias presentó a la consideración del Gobierno y del resto de los socios de investidura tres candidatos potenciales sin aparente conexión entre ellos: el padre de Ignacio Escolar, un empleado de Ignacio Escolar y una ex empleada de Ignacio Escolar.

Pero algo falló en aquella apuesta arriesgada por tres profesionales independientes dispuestos a despolitizar el ente público. El consejero de RTVE a propuesta del Partido Nacionalista Vasco (sí, en España somos así), se negó a apoyar a ninguno de los tres asegurando, poco más o menos “estamos tontos o es que estamos tontos”.

Desde entonces, el Charlamento ha rechazado a otros cuatro candidatos porque no han sido lo suficientemente nacionalistas, o no lo suficientemente comunistas o no lo suficientemente idiotas gilipollas sumisos como para librar a 6.000 trabajadores, en su inmensa mayoría de izquierdas, de las garras de la derecha que en los últimos seis años programó al menos una vez la película “Raza”, lo que prueba lo fascistas que son. Fuentes cercanas a estos partidos se temen que los socios nacionalistas de Pedro Sánchez estén a punto de pedir que TV3 se haga cargo de RTVE “para enseñar cómo se despolitiza una cadena pública”.

Recuerden: si Rajoy hubiera dimitido, todo esto se habría evitado. Aunque claro, Soraya Sáenz de Santamaría seguiría mandando, lo que prueba que Dios aprieta, pero no ahoga. Salvo en los tsunamis, que ahoga, pero no aprieta.

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