Comienzan las obras de ampliación del Infierno para acoger a tanto cura pederasta

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Dios Padre Todopoderoso, en una alocución pública realizada desde el Cerro de los Ángeles, ha confirmado que ha autorizado la contratación por el sistema de urgencia de una cuadrilla de obreros rumanos para acometer “la necesaria ampliación de las instalaciones del Inframundo, que se habían quedado pequeñas para acoger a tanto cura pederasta como hay”.

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En concreto, el Sumo Hacedor ha señalado que se drenarán parte de las aguas de la Laguna Estigia para poder crear en esas nuevas tierras un décimo círculo del Infierno que aliviará la superpoblación de los círculos segundo, séptimo y octavo y que estará dedicado, en exclusiva, a todo eclesiástico homosexual que escandalizare a un menor. “Es una obra muy sencilla, apenas construir una pequeña dársena y desde ella un pantalán desde el que se pueda arrojar una y otra vez a los pederastas a las aguas del Aqueronte atados a una piedra de molino”, ha asegurado El Que Es Quien Es.

A este respecto, los periodistas presentes en la rueda de prensa han interrumpido al Rey de Reyes para preguntarle qué es eso de un pantalán y que si es el femenino de pantalón, a lo que el Verbo ha replicado que “cómo se nota que sois de izquierdas, reyó”, aclarando que “un pantalán es un muelle o embarcadero de tamaño medianejo que desde tierra avanza hacia el agua, quedando parte de su estructura sobre las aguas”.

De inmediato, los obreros rumanos, a través de uno de sus enlaces sindicales, han asegurado que “en cuanto lleguen los materiales, esto lo tenemos resuelto en una semana”, lo que ha ocasionado la ira de Dios que ha sacado las Tablas de la Ley para señalar que “el octavo mandamiento, aunque parezca mentira, sigue vigente”. La cólera divina ha hecho rectificar al jefe de la cuadrilla de rumanos que ha bajado la cabeza y ha mascullado entre dientes que “vale, vale… pues no menos de seis meses, porque va a haber que remover mucho condenado de las aguas, tirar cable y encontrar rodapié que encaje con el color del muelle. Y en octubre hay puente…”.

También en este sentido, el barquero Caronte ha comunicado en su tono malhumorado habitual que aunque se estreche la laguna, sus precios seguirán invariables, entre una y tres monedas. “Acepto euros. dólares y las principales tarjetas de crédito, pero no bolívares ni liras turcas”.

La reacción del Vaticano no se ha hecho esperar y en un comunicado urgente, las autoridades eclesiásticas han señalado que “glups”.

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