Epidemia de hinchazón testicular en heterosexuales católicos de derechas de clase media con coche diésel

Cuando te metes en la cama y empiezas a pensar que por qué tu abuelo ganó la guerra, con lo bien que te iría a ti si la hubiera perdido…

Las autoridades sanitarias de 14 comunidades autónomas (incluidas Ceuta y Melilla y excluida Cataluña, que se ha negado a proporcionar datos si no les dan dinero a cambio) han alertado de una extraña epidemia de hinchazón testicular que estaría afectando a un perfil muy determinado de españoles: “heterosexuales varones de clase media, de educación católica, votantes de derechas de entre 30 y 49 años, trabajadores por cuenta ajena o autónomos con ingresos familiares superiores a los 45.000 euros, dos o tres hijos escolarizados en centros concertados religiosos, propietarios de un vehículo con motor diésel y nietos o bisnietos de personas que lucharon en el bando nacional durante la Guerra Civil, en su mayoría”.

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“Esos individuos -según la nota de las consejerías de Sanidad-, refieren todos la misma sensación interior: la de que al volver de vacaciones de verano, y sin saber muy bien debido a qué, les van a empezar a caer una hostia detrás de otra, lo que se traduce en cierta ansiedad, irritabilidad y una notable orquitis (hinchazón testicular)”.

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Uno de estos sujetos, que atiende a las siglas J.M.R., madrileño veraneante en Jávea, ha asegurado a este periódico que “no sé qué me pasa. A ver, todo me va razonablemente bien. Todavía tengo pelo. La familia, bien, gracias. Estoy disfrutando la playa, que si una siesta, que si arroz negro, que si un bañito por la noche en el mar mientras tarareo interiormente la musiquita de ‘Tiburón’… pero llega la hora de dormir, me meto en la cama, empiezo a pensar que por qué mi abuelo tuvo que ganar la guerra y me entra un prurito genital, y entonces me rasco las pelotas y noto que se me están poniendo cómo bolas de billar…”.

Ante estas epidemia de hinchazón testicular, las autoridades sanitarias han recomendado “abstenerse de entrar en Twitter tras las reuniones del Consejo de Ministros, no informarse sobre posibles fichajes del Real Madrid y nada de leer libros objetivos de Historia Contemporánea de España, al menos hasta que el Ministerio de Educación ordene su destrucción y su sustitución por manuales adaptados a la Memoria Histórica”.

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