La Iglesia, preparada para pedir perdón dentro de 100 años por los curas catalanes de hoy

Y estos, queridos niños, es lo que se viene dando en llamar “la casa de Dios” (casa de Déu, en catalán)

Fuentes próximas a la secretaría de Estado del Vaticano han asegurado a este periódico que, “aprovechando que en verano vamos más relajados porque ya hemos solucionado el asunto de los curas pederastas homosexuales y para ir ganando tiempo, hemos dejado escrita la epístola decretal “Exhortatio poenitentiae Ecclesia Catholica Romana propter sacerdotes Catalauniae de profundis gilipollorum ab testiculis maiorem”, en la que se pide perdón al Pueblo de Dios por el comportamiento inexcusable de la mayoría de los curas catalanes sobre todo en lo que se refiere al primer cuarto del siglo XXI.

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La epístola, que ha sido guardada en un cajón de los archivos vaticanos junto a un reloj con alarma que sonará dentro de 100 años, ha sido un esfuerzo conjunto del Pontificio Consejo para la Promoción de la Unidad de los Cristianos y la Penitenciaria Vaticana, y plantea “la vergüenza, el arrepentimiento y la asunción de que la Iglesia, durante el conocido proceso rupturista catalán, no estuvo donde tenía que estar, que no actuó a tiempo reconociendo la magnitud y la gravedad del daño que se estaba causando, así como el dolor por no haber mandado de una patada en el culo a misiones a tantos curas catalanes pecadores y/o cobardes que usaron la casa de Dios como valla publicitaria del independentismo amoral y/o/eh/ah/uh como cueva de ladrones”.

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Según ha podido saber este periódico, en el documento se ha reservado “a propósito” un espacio en blanco de media cuartilla francesa para que en el futuro se pueda pedir perdón también por la presunta monja argentina y activista independentista (no eso este orden) Sor Lucía Caram. “Los redactores no han llegado a un acuerdo sobre si era mejor disculparse por no haberla mandado a tiempo a un exorcista o por no haberla enviado de regreso a Argentina, en concreto a la Antártida, a la Estación Oswald Chesterfield Cobblepot de seguimiento, control y contabilidad de pingüinos, donde a buen seguro se habría sentido como en casa”.

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