Desolación en la prensa al comprobar que los simpatizantes de VOX son gente normal

“¿Y ahora cómo cuento yo esto? ¿Y ahora cómo cojones cuento yo esto?”. Esa fue ayer la frase más repetida entre los pocos periodistas de medios de centro-moderado, izquierda y/o nacionalistas acreditados para el acto de VOX que reventó la plaza de Vistalegre de gente normal obligada por las circunstancias a simpatizar con un partido de gente normal, de esas que se duchan a diario -desodorante incluido-, conducen coches diésel y, en el caso de las mujeres, les gusta además que haya señores educados que les sujeten las puertas de los sitios para poder pasar. Los fotógrafos de esos mismos medios no sabían a dónde apuntar para llevar la foto ultraderechista que exigían los directores de sus medios. “Joder, es que no hay ni un solo skinhead pateando subsaharianos, así no hay quien haga periodismo a pesar de todo”, susurraban alicaídos los redactores gráficos de los distintos medios que se afanaban en buscar entre la multitud de simpatizantes de la formación liderada por Santiago Abascal a algún supremacista blanco vestido con traje de nazareno de Mississippi.

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“Ni uno solo, oye, ni una mala centuria de Falange, ni una sola persona pidiendo que le den matarile a los CDR. Todos los que hay aquí son gente que piden ética en la crisis, esfuerzo en la gestión y que no le expriman la cartera para pagar irresponsabilidades o promesas electorales”, aseguró un plumilla consumido por las lágrimas y al borde del colapso. “Así no se puede trabajar, hostias”, añadió el redactor de cierto medio público, hecho polvo. “Verás cuando se entere Rosa María… seguro que me purga”.

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Los líderes de la formación derechista tampoco dieron demasiadas facilidades a los pobres reporteros. Ni Abascal, ni Javier Ortega-Smith, ni Rocío Monasterio, Ignacio Garriga, Mazaly Aguilar, Alicia Rubio, el abogado Pedro Fernández o Jorge Campos reclamaron un alzamiento militar o que los tanques de la División Acorazada Brunete se desplieguen por Montjuïc o que Gabriel Rufián sea enviado a las Chafarinas, que ojalá. Ni siquiera reclamaron que España sea una unidad de destino en lo universal, que se reconquiste Puerto Rico y Filipinas o que se obligue a la gente de bien a llevar sombrero. Bueno, esto último quizá sí, pero todo lo anterior, no.

“Así no hay manera”, confirmaron los reporteros, que tras la salida apoteósica al escenario de ese tipo corriente que es José Antonio Ortega Lara optaron a la desesperada por publicar fotos desde lejos, para que no se vea que la gente de VOX es normal, y que apenas lograron colar en sus crónicas la palabra “ultraderecha” media docena de veces. Muchas menos de las 45 exigidas por los medios generalistas para poder hablar hasta ahora de VOX.

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