Pablo Iglesias quiere legalizar la marihuana antes de que se sepa qué le ha prometido a Junqueras

Euforia y pérdida de memoria a corto plazo, efectos esenciales del consumo de marihuana como se puede observar en la cara de felicidad de este votante medio de izquierdas que acaba de olvidarse de que Pablo Iglesias se ha ido a negociar con un golpista a la cárcel y que le parece feeeenoooomeeeenaaaaal que se haya comprado un casoplón en Galapagar para luchar contra el riesgo de pobreza infantil, o algo asssssssí, que rule, tío, bueh, tío, esta mierda es buena, tío, esta mierda es bueeeeena…

“Esto, fumado, se va a entender mucho mejor”. Así ha explicado a este periódico una fuente cercana al secretario general de Podemos, Pablo Iglesias Turrión (Gori, Georgia, 1878), la intención del partido morado de registrar en las próximas horas una Proposición No de Ley para instar al Gobierno a decretar “por el procedimiento habitual de extrema urgencia”, la legalización del cannabis. Este psicotrópico, que provoca cambios en el estado de ánimo y en la percepción general de las cosas de quien lo fuma, “es ideal para que te parezca fenomenal, legendario e incluso de puta madre, que el líder de un partido con 71 diputados y socio parlamentario de un Gobierno en minoría se vaya a negociar presupuestos y el fin de la poca independencia que le queda al Poder Judicial a una cárcel con un golpista como Oriol Junqueras que tiene ocho escaños y a Rufián en el Charlamento”, según aseguran los expertos consultados.

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El cannabis, también conocido como marihuana, provoca “un estado general de euforia que a día de hoy, salvo que te haya tocado la Primitiva, seas del Alavés o simpatizante de VOX, es más necesario que nunca para entender la situación política de España e imaginarse su futuro a medio plazo, sobre todo si naciste en la generación del baby-boom de los 60 y estás a entre 10 y 20 años de pretender cobrar una pensión de jubilación”.

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En opinión de Podemos, los efectos secundarios de la maría también incluyen ciertos aspectos positivos de cara al votante medio de izquierdas, de extrema izquierda y de extrema extrema izquierda, como la pérdida de memoria a corto plazo y la reducción significativa de la capacidad motora durante horas después fumarse un peta o vaciarse una cachimba”.

“Legalizar la marihuana y tener a medio país fumado, desmemoriado y tirado en el sofá es un escenario perfecto para poder subir el déficit público engañando a Bruselas, aumentar los impuestos a la fascista clase media, vender el diésel a precio de tinta de impresora y denunciar que un 30 por ciento de los niños en Madrid sufren malnutrición mientras nuestro líder se compra un casoplón en Galapagar y nuestros socios del Gobierno autorizan la compra de 180 nuevos automóviles y automóvilas para luchar contra el riesgo de exclusión social y la feminización de la politica. Te lo juro, tronko, vas a ver que fumado todo esto se va entender mucho mejor”.

En este sentido, la posición del Gobierno sobre el asunto de legalizar la marihuana cambia de un día para otro. Como si hubieran fumado, pero sin fumar. O sí.

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