El patinete eléctrico, premio de la Asociación Nacional de Trasplantes ‘Al Invento Del Siglo’

Dos donantes de órganos, concienciados, comprometidos y sin ganas de seguir viviendo. Nótese que las ganas de vivir del varón son exponencialmente menores a los de la mujer. Algo habrá hecho, que para eso es hombre y, por consiguiente, mala persona

La Asociación Nacional (con perdón) de Trasplantes (ANT) ha fallado sus premios 2018 que en la categoría de “inventos con más futuro” galardona este año al patinete eléctrico. Según el comunicado de la ANT, el premio se concede “por su incomparable potencial a la hora de proveer en el futuro a decenas de miles de personas de una fuente permanente y sostenible de órganos en perfecto estado para ser trasplantados, órganos, slurp, jóvenes, arf, y sanos, hmmm, sí, oh, sanos, que aliviarán las listas de espera y que nos permitirán prolongar la vida de muchas personas salvo, claro, de los que monten en patinete, esos gilipollas héroes anónimos solidarios”.

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Dentro de esta misma categoría, la ANT ha querido reconocer “la formidable labor de las diferentes administraciones, sobre todo ‘ayuntamientos del cambio’ y la Dirección General de Tráfico, a la hora de impedir que los usuarios del patinete eléctrico utilicen casco. El casco, asegura uno de los portavoces de la Asociación, “es uno de los mayores enemigos del paciente que espera un órgano, como ya se vio cuando descendieron hasta niveles dramáticos los trasplantes cuando se obligó a los motoristas a llevar casco”. 

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La Asociación ha querido recordar que meterse una piña a la velocidad media a la que circula un patinete eléctrico, 30 kilómetros por hora, “es como caer desde un tercer piso, y los que lo han experimentado saben que al comienzo duele, pero luego se te pasa, ves un túnel de luz y, lo que es mejor, no está cerrado por falta de mantenimiento como todos los túneles de Madrid. Este túnel está siempre abierto, es accesible y al otro lado te esperan un montón de personas queridas. ¿Qué hay mejor?”.

“Es cierto que el patinete tiene ciertos problemas, como que hay unos pocos órganos que quedan inservibles cuando te accidentas, a saber: cerebro, cara y manos, que quedan hechos puré; pero bueno, el cerebro de alguien que monta en patinete eléctrico por una gran ciudad junto a furgonetas de reparto y motoristas que lleva comida rápida no tiene una gran demanda por motivos intelectuales, como ya comprobó en tiempos uno de los pioneros de nuestro sistema de salud, el doctor suizo Viktor Fronkonstin”.

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