El Congreso aprueba que el fallo de las Cajas no fue por los políticos, sino por ‘la junta de la trócola’

¿Diputado de la Comisión de Investigación de la Crisis Financiera en España llegando en coche oficial con chófer al Congreso de los Diputados? No. Es una metáfora

El Congreso (Charlamento), con los votos a favor de los diputados de todos los grupos, a excepción de Podemos (¡abstención, se lo juro, los que iban a asaltar el Congreso se han abstenido!) y el voto en contra de Ciudadanos, ha aprobado que la culpa del fallo en la gestión que llevó a la quiebra a las Cajas de Ahorro no fue de los partidos políticos ni de los sindicatos que integraban sus consejos de administración y que las gobernaban desde 1985, ni de los más de 300 políticos y sindicalistas imputados que desde hace cinco años se arrastran por los banquillos de los juzgados de toda España, “sino de, eh, ah, uh, eeeeeh… la junta de la trócola, eso, que estaba mu desgastada y, eeeeh, hacía conexión con el, eh, hmmmm, el filtro de partículas que conecta con la sonda lambda queeeeee… esto es que ya estaba así, porque eeeeeh, venía de fábrica y uh, ah… posiblemente del Banco de España, o mejor deeee… Franco, eh, sí, eso, Franco, ooooooh, ese, ese es el culpable”.

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Así concluye la Comisión de Investigación sobre la Crisis Financiera en España que durante el último año y medio ha tratado de esclarecer las causas de la quiebra de las Cajas de Ahorro que obligaron a un rescate bancario que ha costado al Estado (todos nosotros) más de 100.000 millones de euros (para los que hicieron EGB: poco más de 16 billones de pesetas, con b de báyaseustéalamierda) —61.366 millones directos más los Esquemas de Protección de Activos que suman 32.267 millones de euros, según el Tribunal de Cuentas— .

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En declaraciones a este periódico, representantes de todos los partidos que han votado en contra de responsabilizar a los políticos de le gestión política de las Cajas, han negado que los huevos les lleguen a los pies. “No es cierto”, ha asegurado la presidente de la Comisión, la diputada canaria Ana María Oramas, “o por lo menos en mi caso y en el de las diputadas que han integrado esta Comisión, por causas biológicas que no es necesario explicar, tengo que asegurarle que sólo me cuelgan hasta la rodilla”.

Tras estas conclusiones, la Comisión ha quedado oficialmente disuelta en el transcurso de una fiesta muy animada, como lo demuestran las carcajadas que se oían en dos manzanas alrededor del Congreso de los Diputados y a la que se no invitó al Grupo Parlamentario de Ciudadanos “por cortarrollos”, según aseguró a este periódico el diputado Alberto Garzón. El carapiña líder comunista aprovechó para explicar la abstención de su grupo “por la necesidad de no criminalizar a nuestros camaradas Moral Santín, Baquero el o el padre de Ramón Espinar del desastre de la gestión de las Cajas” y, ya de paso reclamar la recreación de una banca pública gestionada por políticos “porque esta vez nada puede fallar”.

En próximas semanas, los diputados procederán a realizar una ofrenda floral de desagravio ante la casa del ex presidente Felipe González, que en 1985, y a instancias del que luego sería secretario de Estado de Economía de Zapatero y gobernador del Banco de España durante la crisis económica, Miguel Ángel Fernández Ordóñez, aprobó la ley que introdujo en los órganos de gestión de las Cajas a los políticos de comunidades autónomas y ayuntamientos (algunos doctores en Economía, como Pedro Sánchez), sindicalistas y empresarios.

Las críticas, que no se han hecho esperar, han sido rechazadas por la mayoría de los diputados del Congreso, incluido Podemos, alertando “del, ehhh, uuuh, aaaah,,, ahhhvance de la ultraderecha”.

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