Retiradas miles de básculas de baño ultraderechistas que daban el peso exacto, no el que querrías tú

Propietaria de báscula ultraderechista de baño asiste perpleja a una verdad fascista e incómoda: se ha excedido con el roscón

Las autoridades sanitarias han ordenado la retirada de al menos 400.000 básculas de baño electrónicas que en los últimos días, y tras las festividades navideñas, han comenzado, motu proprio, a dar el peso exacto a sus propietarias y no el que querrían ellas. Estas “básculas ultraderechistas”, según el comunicado conjunto del Gobierno, administraciones autonómicas, diputaciones, ayuntamientos del cambio y de las principales 8.000 asociaciones feministas, “han incumplido la Ley 14/2004 que reconoce y ampara el derecho histórico de cualquier mujer a mentirse a sí misma todo el tiempo que considere oportuno, con una especial protección durante el periodo que transcurre entre el final de la temporada de ingesta masiva de roscones con nata y/o trufa y la primera y siempre dramática prueba del bikini -allá por el mes de abril-”.

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Según el testimonio de cientos de usuarias, las ya conocidas como “básculas fascistas de la verdad” de la marca Vox Home (aquí se incorpora un sonido de sospecha), provistas de altavoz electrónico, se mostraban inflexibles ante los insultos recibidos y remataban la medición del peso con frases heteropatriarcales y ultraderechistas como “la verdad es la verdad, asúmelo, gordi”, “de una en una, por favor” o “alégrate, que ahora que viene el frío de verdad, esa capa de grasa extra te va a venir fenomenal; mira a las focas en la Antártida, con el frío que hace allí y ellas tan pichis”.

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La reacción del Gobierno no se ha detenido en la retirada de estas básculas de baño, sino que el Ejecutivo de Pedro Sánchez se ha mostrado favorable a la propuesta de las asociaciones feministas de convocar una reunión urgente del Observatorio de Vigilancia de la Calidad Democrática de los Electrodomésticos, creado el pasado mes de octubre a iniciativa del PSOE, cuando se detectó una partida de robots aspiradores “posiblemente fascistas” también de la marca Vox Home (sonido de sospecha) con capacidad para levantar las alfombras y sacar toda la suciedad acumulada. Aquello, como se recordará, provocó el pánico en al menos diez autonomías, unos 5.000 ayuntamientos y un ataque agudo de ansiedad en el encargado de valorar el coste económico de los desplazamientos del presidente en avión Falcon.

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