Sánchez subirá los impuestos para darle más dinero a Cataluña “porque lo ha hecho fenomenal”

Agudeza visual: averigüe por la cara de uno de estos dos individuos de raza superior quién le está tocando el culo a quién. Pista: cabeza levemente ladeada, ojitos entornados, boca fruncida ahogando un gemido de placer,..

El Consejo de Ministros presidido por Pedro Sánchez, doctor en Economía, ha aprobado el proyecto de Presupuestos Generales del Estado que prevé un aumento de impuestos general de 5.600 millones de euros a las grandes fortunas, entendidas como tales todos esos canallas capitalistas y presumiblemente heterosexuales que conducen coches diésel, pagan autónomos y, en general, no se van a poder jubilar hasta que se mueran y se los coman los gatos de sus roulottes aparcadas en un río seco.

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Con este aumento previsto en la recaudación vía impuestos, el Gabinete del doctor Sánchez, entre otras medidas de justicia social, ha previsto el aumento de las inversiones en Cataluña hasta un 18 por ciento, una reivindicación histórica de la Generalitat y que ya figuraba en el Estatuto de Autonomía cuyo artículo que especificaba ese porcentaje fue anulado en su día por el Tribunal Supremo por ser más ilegal que 28 marroquíes en un piso patera de Badalona robando fluido eléctrico.

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“Eso son detalles técnicos que no interesan a nadie”, ha asegurado la vicepresidente del Gobierno, Carmen Calvo, mientras susurraba con la mirada perdida que “el dinero público no es de nadie”. “Lo que es de justicia es de justicia —ha asegurado la vicepresidente— y la verdad es que la Generalitat se merece esta subidita de ná, de ná, de un 18 por ciento de ná porque hasta ahora hay que decir que los gestores nacionalistas catalanes lo han hecho todo fenomenal, mubien, mubien, mubien, buenamente, toma que toma, quillo, tratrá”.

En esta opinión ha abundado la portavoz del Gobierno y ministra de Educación, Isabel Celaá, que ha detallado la admiración del Gobierno por la magnífica gestión de la Generalitat, “que fíjate tú, hasta han hecho un referéndum ilegal para romper la unidad de España sin gastarse un céntimo de dinero público, y eso es muy de elogiar, digan lo que digan los abogados ultraderechistas y, ay, jolines, ñe, insobornables de VOX”.

Por su parte, la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, presente en la rueda de prensa, ha manifestado su admiración por el hecho de que todo el dinero recibido por Cataluña por vía de inversiones o por la mejora del sistema de financiación (básicamente: el Estado sale fuera a endeudarse y luego se lo da a las comunidades autónomas), “se ha gastado con mucha cabeza, chiqui, como lo demuestra que con unos pocos cientos de millones han abierto una red de embajadas ilegales en el extranjero y apenas han notado el hecho de que se hayan fugado más de 3.500 empresas y los dos bancos que tenían sede en Cataluña. ¡Qué tíos, chiqui! ¡Admirable! ¡Admirable, chiqui! Y hasta les da para mandar a Bélgica mossos d’esquadra para la protección personal de un fugado de la Justicia. Díganme si eso no es aprovechar bien los recursos. ¿Sí o no, eh? ¿Sí o no? ¿E’ o no e’? Pues hala”.

Estas palabras no han provocado un gesto alegre de la vicepresidente del Gobierno que ha sacado un papelito y ha leído “con emoción sincera» el dato de que «en 1980 el PIB per cápita en Cataluña era un 35 por ciento mayor que el de la Comunidad de Madrid, y ahora el de Madrid es más de un diez por ciento mayor que la de esa maravillosa nación que es Cataluña, perdón, Catalunya, que me lío con los idiomas. Y eso sólo se explica por el hecho de que los gobiernos de la Generalitat han sido mu buena gente y demócratas fantásticos que han querido desprenderse de la mardita herencia franquista que les dio el 25 por ciento de todas las inversiones del Instituto Nacional de Industria desde 1953 hasta la muerte de ese asesino despiadado. Joé, quillo, que son mu buena gente… Yo les daba no un 18 por ciento, sino un 20”.

Mientras la vicepresidente se ponía en pie a cantar “Els Segadors” como si fuera un fandango, la ministra de Educación ha recordado que “Cataluña tiene necesidades especiales que no tiene ninguna otra región. A ver, que adoctrinar en el nacionalismo excluyente y separatista a niños desde pequeñitos en los colegios no es barato, porque no lo es. ¿Y qué me dicen de lo de mantener una Policía autonómica que se rige por principios ideológicos y que en sus ratos libres quema papeles oficiales en una incineradora? Eso es muy caro, oiga, carísimo y no lo tiene, por ejemplo, Murcia, con todos mis respetos para esa maravillosa provincia extremeña, donde quiera que esté. Y también está lo de mantener un cuerpo de inspectores para recorrer los comercios para multar a los empresarios que pretendan rotular sus comercios en castellano… Y que no se me olvide lo de mantener con dinero público hasta cinco canales de televisión y otros tantos de radio al servicio de la idea nacionalista”.

A ver si el 18 por ciento va a ser poco con todo eso que tienen”, ha apuntado Montero. “Yo me temo que sí, pobrecitos”, ha afirmado Calvo. “¿Se lo decimos al presidente a ver qué puede hacer?”, ha añadido Celaá. “Ay, sí, chiqui, que seguro que un par de puntos más que puede sacar de algún lado, que Pedro es una persona muy ahorradora, fíjate lo barato que viaja ese hombre, a 289 euros el vuelo en Falcon, que cómo se nota que es doctor en Economía y de los buenos”, se ha entusiasmado Montero mordiéndose el labio inferior y arañando un poco la mesa con las uñas.

Mientras las tres gracias hablaban entre ellas, todos los periodistas presentes en la rueda de prensa han salido despacio, con la cabeza baja. Todos salvo el corresponsal político de La Vanguardia, que sufrió un ataque de risa que le dejó sin respiración durante al menos medio minuto, dejándolo al borde de la muerte, siendo atendido por los servicios de emergencia del Palacio de la Moncloa que le inyectaron una subvención gracias a la cual está felizmente recuperado.

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