Los taxistas ofrecen empezar a usar los intermitentes como prueba de su buena voluntad

Mesa de negociación sectorial gremial del servicio público del taxi. Perdón, rectificamos: mesa plegable de negociación sectorial gremial del servicio público del taxi.

La mesa de negociación entre los taxistas y representantes de la Administracion para desbloquear el conflicto que supone la huelga de los primeros para exigir que se fusile a los VTC que se cumpla la ley que obliga a los VTC a trabajar con la cabeza baja y avergonzados de haber nacido, ha recibido hoy el primer gesto de buena voluntad por parte de los taxistas. Según uno de sus portavoces, “ofrecemos empezar a usar los intermitentes cada vez que giremos, cambiemos de carril y/o anunciemos que nos detenemos para que el  pasajero, previa charla animada de final de carrera, incluidas las recomendaciones de última hora sobre cómo gestionar su empresa/relación amorosa/Gobierno de la Nación, pago de la susodicha carrera, propina incluida y despedida cordial, descienda de nuestro vehículo todo lo despacio que pueda mirando con cierto desdén a los 88 coches que se han agolpado detrás del taxi pitando como canallas en ese breve periodo de 10 minutos que pasa entre que te detienes y te vas, que hay mucho insolidario de mierda”.

“Sabemos que este gesto de buena voluntad de usar los intermitentes cuando sean necesarios puede suponer un desafío para las decenas de miles de compañeros que tienen bloqueada con su barriga la  palanca del intermitente o para los que todavía no se creen que estas señales vienen incorporadas de serie a nuestros vehículos. Yo, lo que viene siendo uno mismo, lo descubrí el otro día y me apasionó descubrir que vienen con sonido incorporado, tsxí, tsxa, tsxí, tsxá… Es hipnótico, ssssshhhhheeeeee, hipnóóóótico…”.

Durante la misma asamblea celebrada junto a la llantas incendiadas que bloqueaban la autopista M-40, los taxistas también han aceptado la propuesta de la Asociación Gremial de que se dé al pasajero la posibilidad de elegir lo que quiera escuchar entre las distintas emisoras de radio, “a saber, las dos que hay: COPE o Cadena Dial” y el volumen al que quieran escucharla: “nuestros clientes podrán elegir entre alto, altísimo y a ver si te revientan los tímpanos”.

A pesar de las presiones, lo que no está encima de la mesa de negociación son otros aspectos como que el taxista vaya con traje y corbata, que ofrezca botellines de agua gratuitos a sus pasajeros o que mantenga un discreto silencio mientras dure el trayecto sin inmiscuirse en la vida y/o conversaciones privadas de sus clientes. “Eso no puede ser —ha asegurado el mismo portavoz a este periódico— por la sencilla razón de la idiosincrasia misma propia e histórica del servicio de taxi y de que el 95 por ciento somos licenciados por la Universidad de la Vida (una subsidiaria de la Rey Juan Carlos). Si permaneciéramos callados sin aportar soluciones imaginativas a los problemas financieros/técnicos/amorosos de nuestros clientes, si fuéramos con traje, si regaláramos el agua… ¿qué nos diferenciaría entonces de los VTC? Tan sólo seríamos más caros y ya”.

Las primeras reacciones al ofrecimiento de uso masivo de los intermitentes no se han hecho esperar, como lo demuestra que el presidente de la Asociación de Moteros de Grandes Ciudades, en comunicación telefónica con este periódico, se ha echado a llorar de la emoción. Con hipidos. Y mocos. Lo que es una buena llantina. “Pero es de felicidad y de recuerdo emocionado a nuestros asociados que ya no están con nosotros”, ha aclarado.

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