El Gobierno de Sánchez anuncia que esperará a que Maduro lleve 40 años muerto para combatirlo

Ábalos, Celaá y Peggy Sue Calviño dando explicaciones de por qué los socialistas se aconchan históricamente como toros que mansurrean cuando un dictador está vivo y hay que echarle huevos a la cosa

Los socialistas tenemos una larga tradición de combatir a los dictadores después de muertos y este Gobierno, aunque a veces pueda parecer que no es nada, es socialista. En el caso que nos ocupa, hemos constatado que el presidente Maduro (que también, mira tú qué casualidad, es socialista) sigue vivo, por lo que dejaremos que otros hagan el trabajo sucio. Creemos de verdad que es la medida más acertada que podemos tomar, porque cumple con la responsabilidad que nuestros votantes nos exigen de seguir la tradición socialista iniciada en el pasado por figuras señeras de la izquierda como Indalecio Prieto, Casares Quiroga o Rajoy de quedarse mirando a un punto indeterminado del horizonte con cara de bobos cuando había que echarle huevos a la cosa”. Así ha hablado Zaratrustra Isabel Celaá, la portavoz del Gobierno y ministra de Educación, al término de la reunión del Consejo de Ministros. “Y Ministras”, ha añadido Celaá mientras los periodistas presentes levantaban una ceja.

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A preguntas de los periodistas presentes en La Moncloa sobre la responsabilidad que conlleva el liderazgo de España en las relaciones entre la Unión Europea y los países iberoamericanos, la portavoz del Gobierno ha señalado que “eso es un asunto que debería usted preguntarle a los Reyes Católicos, a Cristóbal Colón o a VOX, Nosotros no podemos más que repudiar el descubrimiento por cuanto tuvo de imperialismo ultraderechista invasivo de los pueblos indígenas, que eran muy progresistas”. Esta respuesta provocó un murmullo en la sala y gritos ahogados en la prensa de “A la mierda, yo me voy a trabajar a un McDonalds”, “Me paso a Sucesos, que allí mienten menos”” o “Ya me advirtió mi pobre madre que me hiciera pianista de un burdel, que es un oficio mucho más digno”.

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Ante la algarabía organizada por los periodistas, algunos de los cuales se dirigieron a arrojarse por la ventana más próxima, Celaá llamó al orden y aclaró que “el presidente Sánchez trabaja activamente para que haya nuevas elecciones democráticas”.

— ¿En España? —preguntó un plumilla.

—¿Tas tú tonto o qué? —respondió  Celaá.

— Preguntar no es ofender —gimoteó el periodista.

—A mí no me vengas con frasecitas de galleta de restaurante chino, que te meto, ¿eh? —amenazó Celaá.

—Joder, Isabel…

—Ni Isabel ni pollas, y ya os estáis largando de aquí o suelto a los perros.

—Y perras —añadió el ministro de Fomento, José Luis Ábalos, presente en la rueda de prensa.

—No me jodas, José Luis, que no estoy para gilipolleces.

—Y gilipollezas.

—Te meto a ti también, ¿eh?

—Perdón —lloriqueó el ministro de Fomento—. Es la costumbre.

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