Entrenador de baloncesto en paro, condenado a dirigir un equipo de políticos discapacitados

Equipo de políticos discapacitados de la Federación Socialista Madrileña: “Los Inútiles”. De izquierda a derecha, de pie: Modesto Nolla (camisetas Nolla, desde el cuello hasta la por qué no usa camisetas Nolla), Enrique Rico (se quedó en joven promesa), Pedro Sánchez (doctor en Economía), Pepu Hernández (entrenador de baloncesto), Ángel Gabilondo (cuando no hay anestesia en los hospitales le llaman a él para que dé un discurso al paciente; en las operaciones más largas llaman también a su hermano, Iñaki), Antonio Miguel Carmona (el moderado que rechazó los votos de Esperanza Aguirre para ser alcalde de Madrid). De rodillas: Manuel de la Rocha (el que cuestiona al míster), José Manuel Franco Pardo (hay que joderse, Franco y Pardo, ¡Franco y Pardo!); Purificación Causapié (cuatro años lleva la Puri besando por donde pisa Carmena), Manuel Robles (el presidente con menos influencia en la FSM que los siglos han visto) y Rafael Simancas (el que, huy, casi llega a ser presidente de la CAM si no hubiera sido por esos dos diputados socialistas, Tamayo y Sáez, ¿se acuerdan? ¿No? Él, sí. Todas las noches, cuando se mete en la cama. Todas las noches durante el resto de su vida…)

Pepu es un entrenador de baloncesto desempleado que está pasando por un mal momento en su vida. Una serie de errores personales y malas decisiones le conducen delante de un juez que le condena a entrenar a un equipo de políticos discapacitados socialistas (redundancia) que juega en la liga municipal, que desde hace 35 años no gana nada y va último en la clasificación, sólo por delante del Pacma (que no juegan por si pisan alguna hormiga). De rodillas y llorando, Pepu le suplica al juez que le permute la pena por alguna condena larga de cárcel: 20 o 30 años de trabajos forzados en algún campo de concentración japonés, cárcel colonial francesa o matrimonio infeliz en régimen de gananciales, pero el juez es un sádico inflexible y da a Pepu 24 horas para presentarse en el Polideportivo “Juan Barranco” de Ferraz y convertir a esos políticos discapacitados en un equipo “que se lo crea y que salga a competir”. La empresa no será fácil. Pepu aprenderá pronto que el verdadero sentido de la palabra amistad no tiene cabida en política, que un concejal gana en un año lo que él en dos semanas como entrenador de baloncesto y que los políticos no saben meterla. La pelota. Claro.

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 Así es la sinopsis de la película “Quinto Puesto” –una copia en plan loser de ‘Campeones’– que se estrenará en las mejores primarias el próximo mes de marzo y que entre su elenco cuenta con personajes de la talla de Pedro Sánchez, que da vida a un presidente discapacitado que se inventa los presupuestos y que falsea una tesis, Antonio Miguel Carmona, en el papel de un político que cuando se le ofrece una alcaldía para que no gobiernen los comunistas se queda ausente mirando a un punto indeterminado en el vacío, Purificación Causapié, en su rol de una portavoz pequeñita a la que apodan “la mosquita cojonera muerta” porque nadie la ha oído en los últimos cuatro años hacer oposición alguna. También junto a ellos estará Manuel de la Rocha, ex abogado de la UGT que en esta película hace bulto y Eduardo Inda, en el papel de periodista despiadado y sin escrúpulos que trata de descubrir si Pepu tuvo alguna sociedad instrumental para esquivar impuestos como hace el 99 por ciento de los deportistas profesionales.

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Según la productora FSM, el guión de “Quinto Puesto” tendrá de todo: esgrima (en su versión más madrileña y cañí de navajazos traperos) , peleas, torturas, venganzas, gigantes, monstruos, persecuciones, fugas, amor verdadero, milagros… y contará con el apoyo económico de todos los contribuyentes madrileños. Quieran, o no.

Última hora: What the fuck (hay que joderse).

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