Pablo Iglesias inaugura la tumba al tío abuelo desconocido

Pablo Iglesias, desolado por la reciente pérdida en 1939 de su tío abuelo, el chequista Ángel Santamaría Torremocha (que en gloria esté aunque, nchts, lo dudamos)

Con una sencilla y emocionante ceremonia en la que no pudo reprimir las lágrimas al ver a los chicos de la prensa (alrededor de 20 fotógrafos y seis cámaras de televisión que siguieron la ceremonia íntima), el líder de Unidas Podemos (una de las, qué curiosa contradicción, 17 formaciones de izquierda dura que se presentarán a las próximas elecciones), inauguró ayer la tumba al tío abuelo desconocido del que no teníamos ni idea hasta hace unas horas.

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Fuentes de la formación morada, en concreto un asesor parlamentario despedido que estaba metiendo sus cosas en cajas mientras gimoteaba sobre los 12 días de indemnización por año trabajado, ha asegurado a este periódico que “apenas sabemos que el tío abuelo de nuestro amado líder fue un militante socialista que perteneció a ‘La Motorizada’, la temible guardia personal de Indalecio Prieto que despachó a Calvo-Sotelo y que se llamaba Ángel Santamaría, que ya ves tú qué nombre más poco oportuno tenía el tío abuelo”.

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En efecto, poco se sabe del tío abuelo de Pablo Iglesias, Ángel Santamaría Torremocha —este luchador por la libertad y la democracia— además de que fue un panadero madrileño a quien fusilaron en el cementerio de Paterna el 19 de diciembre de 1939 a los 32 años «por su compromiso con la paz y la concordia». Este compromiso es innegable habida cuenta la vinculación del tío abuelo de Iglesias con el grupo conocido como “Los cinco diablos” que aterrorizó a católicos y derechistas desde las dos checas que operaron en colegios del Puente de Vallecas —el Ave María y el Niño Jesús— y que desde su afiliación a las Juventudes Socialistas Unificadas llegó a comisario político del Arma de Aviación. “Que ya ves tú, buah, snif, sob, muaaaaaaah… fusilarle por haber sido de una checa, snif, arf, haber asesinado a los patronos de la panadería en la que trabajaba (Juan Cayón e hijo), haber sido de la guardia de Prieto que se cepilló (de aquella manera) al líder de los monárquicos y haber sido comisario político… ¿dónde se ha visto tamaña maldad? ¡Franco era tan cruel…! ¡Tan, tan, tan cruel! Oh, dulce et decorum est pro democracia mori (*), muaaaaaaaaaaah, moc, moc, moc… Hacia tiiiiiii, morada saaaaaaaaantaaaaaaaa…”.

Terminada la sencilla ceremonia, Pablo Iglesias se retiró al interior de un vehículo de respeto habilitado al respecto, donde ya alejado de las cámaras se enjugó las lágrimas con una nota simple de la escrituras de su casoplón serrano de Galapagar.

En ese preciso instante se oyó un aullido en la distancia. Posiblemente un lobo. O un chacal. O Irene Montero. Uno de los tres, seguro.

(*): Dulce y honorable es morir por la democracia, dijo ningún poeta jamás.

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