El histórico número 6 de La Gallina Ilustrada en papel, gratis

Dijo luego Yahveh Dios: «No es bueno que el socialista esté solo. Voy a hacerle una ayuda adecuada». Y Yahveh creó a todos los animales del campo y a todas las aves del cielo y los llevó ante el socialista para que les pusiera nombre, y a la cabra la llamó fallarás y al perro faldero, gabilondo y a la mosca cojonera, évole.

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Asi comienza el ya histórico número 6 de La Gallina Ilustrada, el periódico satírico que fue el primero que dejó escrito que al doctorísimo fraudillo Pedro Sánchez también le gustaba recoger las nueces que agitan los (filo)terroristas, como si fuera un nacionalista vasco, pero con más pecado.

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Y como la prometido es deuda (salvo que seas político, que entonces es subida de impuesto), aquí va entero, gratis, sin cortes publicitarios, el número 6 de La Gallina Ilustrada. Con las firmas de los sospechosos habituales ilustrados por el (in)genio de Mariano Camarero. Por orden de lectura: Carlos Esteban, Rafael Bardají, Luis Montero, Fray Josepho, José Manjón, María Durán Gil-Casares, el homofriendly ecoprogresista de consenso Eduardo García Serrano, Mariela de Ulloa, Beatriz Rojo, Jesús «Picatostes» Rubio, Monsieur de San-Foy y Emilio Campmany. Todos dirigidos por un ser amoral e inmoderado: José Antonio Fúster.

Con la colaboración extraordinaria (por la calidad), de ese magnifico escritor e historiador santanderino, Jesús Laínz.

Y como bonus: Enrique García Máiquez, Rafael Núñez Huesca y la entrevista de Gonzalo Altozano a Albert Boadella con un sugerente titular: «No me queda sino pensar que Rajoy fue un cobarde». Qué cosas.

Y además, las predicciones de la mejor pitonisa de todos los tiempos: Madame Tabor; las efemérides reales de nuestro Anónimo Bibliotecario, y mucha más lectura. Porque leer y rascar, todo es empezar.

¿Os podéis creer que esto sólo cueste 2 euros? Yo todavía me pellizco.

Disfrutadlo mientras preparamos nuestra vuelta. Y cuidaos. Y usad mascarilla. Y echaos hidroalcohol. Y no os lo bebáis.

Y en este enlace lo tenéis entero en pdf, para que lo podáis guardar y dentro de unos años se lo enseñéis a vuestros descendientes y podáis decir: «Esto fue lo mejor que se imprimió en lo que los historiadores han dado en llamar Los Años Gilipollas«.